martes, 20 de noviembre de 2007

Cantares de Dzibanché

Publicado el 20 de junio de 2006
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Cantar 7:
Kay Nicté. Canto de la Flor

La bellísima luna
se ha alzado sobre el bosque;
va encendiéndose
en medio de los cielos
donde queda en suspenso
para alumbrar sobre
la tierra, todo el bosque.

Dulcemente viene el aire
y su perfume.
Ha llegado en medio
del cielo; resplandece
su luz sobre
todas las cosas. Hay
alegría en todo
buen hombre.
Hemos llegado adentro
del interior del bosque donde
nadie
mirará
lo que hemos venido a hacer.

Hemos traido la flor de la Plumería
la flor del chucum, la flor
del jazmín canino, la flor de...
Trajimos el copal, la rastrera cañita
ziit,
así como la concha de la tortuga
terrestre.

Asimismo el nuevo polvo de calcita
dura y el nuevo
hilo de algodón para hilar; la nueva
jícara
y el grande y fino pedernal;
la nueva pesa;
la nueva tarea de hilado;
el presente del pavo;
nuevo calzado,
todo nuevo,
inclusive las bandas que atan
nuestras cabelleras para
tocarnos con el nenúfar;
igualmente el zumbador
caracol y la ancia-
na [maestra]. Ya, ya
estamos en el corazón del bosque,
a orillas de la poza en la roca,
a esperar
que surja la bella
estrella que humea sobre
el bosque. Quitaos
vuestras ropas, desatad
vuestras cabelleras;
quedaos como
llegasteis aquí
sobre el mundo,
vírgenes, mu-
jeres mozas..

Extraido de Barrera Vásquez, Alfredo 1980, "Libro de los Cantares de Dzitbanché", en Literatura maya, Mercedes de la Garza, ed., pp. 367-370. Caracas: Biblioteca Ayacucho.