martes, 20 de noviembre de 2007

Los dibujos de Catherwood - Lámina 9

Publicado el 6 de septiembre de 2006
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Ornamento sobre la entrada principal, Casa del Gobernador, Uxmal
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_ "Máscaras del dios de la lluvia, serpientes, y formas geométricas intrínsecas aparecen sobre la entrada a este edificio Maya, actualmente conocido como la Casa del Gobernador. La ciudad de Uxmal, y sus habitantes, el pueblo Puuc, se desarrollaron entre los años 800-1000 de nuestra era, pero abandonaron la ciudad tras la invasión española. Sus descendientes, quienes sirvieron de guías a Stephens y Catherwood en sus exploraciones, contaban la leyenda de ‘un inmenso tesoro escondido’ dentro de las ruinas.
__La entrada parece una boca abierta que induce al observador pasajero a explorar sus profundidades. Cuando Stephens entró, descubrió un dintel de madera cubierto de escritura Maya. Con la intención de poder salvar su hallazgo del “machete cruel de algún indio,” mandó llevar parte del dintel hacia Norteamérica. Este es apenas un ejemplo de la forma en que Stephens y Catherwood tomaban los artefactos Maya para sus estudios, sacándolos de su contexto original. Existe otro grupo de personas que también extraen artefactos Maya de sitios arqueológicos, pero no se toman la molestia de registrar de dónde sacaron las piezas—a estos nos referimos con el nombre de saqueadores.
__El saqueo constituye un serio problema en el campo de la arqueología y el estudio de las culturas precolombinas. Los saqueadores destruyen el contexto arqueológico con el cual se podrían descifrar jeroglíficos y ampliar los conocimientos de los expertos en cultura Maya. Se estima que por cada arqueólogo pueda haber hasta doscientos saqueadores. Los coleccionistas que compran las reliquias con fines de lucro también aumentan los precios en el mercado. El mercado negro de artefactos Maya tiene un valor actual de miles de dólares al año (y va en aumento), y destruye a su paso inestimable información sobre la civilización Maya. Desde la década de los 70, algunos países han adoptado las leyes de patrimonio cultural de la UNESCO.
__Sin embargo, y a pesar de estas leyes, los saqueadores continúan excavando los sitios arqueológicos y vendiendo sus hallazgos a coleccionistas e intermediarios. Los arqueólogos de hoy demandan leyes más estrictas en todos los países; los museos también prefieren que los coleccionistas adquieran solamente objetos que tengan declaración de origen. Esta problemática seguirá afectando a expertos y a coleccionistas en el futuro, y podemos dar un vistazo al pasado y ver las primeras reacciones en este debate, a través de los grabados de Catherwood".
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Ornament over the principal doorway, Casa del Gobernador, Uxmal

__"Masks of rain god, snakes, and intricate geometric shapes loom over the entrance to this Maya building, today called the House of the Governor. The city of Uxmal, and the Puuc people who lived there flourished between 800-1000 CE, but abandoned the city after the Spanish invasion. Their descendants, who led Stephens and Catherwood on their explorations, told of a legend that ‘immense treasure is hidden’ within the ruins. The doorway seems to be a gaping mouth, luring the casual observer inside to explore its depths. When Stephens did so, he discovered a wooden lintel covered with Maya writing. Hoping to save it from “the wanton machete of an Indian,” he had part of the lintel shipped to America. This is only one example of how Stephens and Catherwood claimed Maya artifacts for their studies and removed them from their original context. There is another group of people who remove Maya artifacts from sites, but they do not bother to write accounts of where they found their pieces—and we call them looters.
__Looting has become a serious problem within the realm of archeology and the study of pre-Columbian cultures. Looters destroy archeological context that could help with decoding glyphs and further scholars’ understanding of the Maya. It is estimated that for every archeologist there may be as many as two hundred looters. Collectors who purchase for profit can also inflate the market. The black market in Maya artifacts is now worth thousands of dollars a year and growing; it is steadily obliterating precious information about Maya civilization. Since the 1970s UNESCO laws that address cultural patrimony have been adopted by some countries. Yet even with these laws looters are able to excavate sites and sell to collectors or dealers. Archeologists today want stricter law enforcement from all countries; museums also prefer that collectors purchase only items with documentation of provenance. This issue will continue to haunt scholars and collectors for years to come, and we can look back at some of the first stirrings of the debate through Catherwood’s prints".

Melanie Bove and Alyssa Ranker (Exposixión on-line Drawing From the Past)